TDAH: ¿mala conducta o inmadurez neurológica? Lo que conviene entender

Ilustración: una niña arrodillada coloca con cuidado un bloque más en una torre de bloques de madera
Ilustración: una niña arrodillada coloca con cuidado un bloque más en una torre de bloques de madera

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Cuando un niño interrumpe, se distrae, estalla en rabietas o actúa antes de pensar, la lectura más común es “se porta mal” o “le falta disciplina”. Pero muchas de esas conductas no hablan de voluntad ni de crianza: hablan de un cerebro que todavía está madurando y coordinándose.

La investigación sobre el desarrollo del cerebro muestra que madurar lleva tiempo y no ocurre en todas las regiones a la vez. Un estudio que siguió con resonancia magnética a niños y jóvenes de los 4 a los 21 años encontró que las regiones frontales, las que ayudan a frenar un impulso y sostener la atención, son de las últimas en terminar de madurar. Otro, con 446 niños, encontró que en los niños con diagnóstico de TDAH la corteza alcanzaba su punto de maduración unos tres años más tarde que en sus compañeros.

El síntoma es la punta del iceberg

La impulsividad, la lentitud para procesar o la desconexión suelen ser lo visible de algo más profundo: patrones de inmadurez en la forma en que distintas áreas del cerebro se comunican y se coordinan. A eso le llamamos desconexión funcional. No es un defecto de carácter; es una etapa del desarrollo que, en muchos casos, se puede acompañar y trabajar.

La conducta que ves es la señal, no la causa. Trabajar solo la conducta puede ayudar a corto plazo; trabajar la raíz busca que el cerebro organice mejor lo que ya tiene.

Por qué “mala conducta” es una etiqueta que estorba

Etiquetar a un niño como problemático cambia la forma en que lo tratamos y en que él se ve a sí mismo. Cuando entendemos que detrás de la conducta hay una base neurológica en desarrollo, dejamos de pelear con el síntoma y empezamos a apoyar el proceso. Eso no significa justificar todo, sino leer mejor lo que está pasando.

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Qué se puede trabajar

Desde un enfoque neurofuncional, se trabajan aspectos como la integración de reflejos, la lateralidad, la comunicación entre los dos hemisferios y la estimulación de la neuroplasticidad. Es un proceso, no un evento: hablamos de horizontes de meses, siempre como acompañamiento profesional y nunca como garantía de resultados. Los avances pueden variar de un niño a otro.

El papel de los papás

En este modelo, mamá y papá no son espectadores: son parte activa del proceso y ejecutan en casa un plan diseñado y supervisado por un profesional. Entender qué está pasando es el primer paso para acompañar mejor.

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Referencias

Gogtay, N., et al. (2004). Dynamic mapping of human cortical development during childhood through early adulthood. PNAS, 101(21), 8174–8179. doi:10.1073/pnas.0402680101 · PMID 15148381.

Shaw, P., et al. (2007). Attention-deficit/hyperactivity disorder is characterized by a delay in cortical maturation. PNAS, 104(49), 19649–19654. doi:10.1073/pnas.0707741104 · PMID 18024590.

Este contenido es informativo y educativo; no constituye un diagnóstico.

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