PARA TU HIJO

¿Reconoces a tu hijo en alguno de estos tres?

Detrás de nombres distintos —TDAH, dislexia, autismo— hay algo en común: funciones del cerebro que aún no terminan de madurar. Cambia la forma en que se expresan. Los describimos en tres perfiles —de frenos, de procesamiento y mixto—: el Test Neurofuncional te orienta sobre cuál se parece más a lo que observas, y el Diagnóstico Neurofuncional lo confirma o lo corrige con instrumentos estandarizados. Si tu hijo tiene entre 3 y 6 años, empieza aquí; si tiene diagnóstico o sospecha de autismo, aquí; y si lo que más te preocupa es la ansiedad o que se bloquea en los exámenes, aquí.

Perfil de frenos

Atención e impulso · TDAH

Cómo se ve en casa: brillante, a veces sorprendente, pero impulsivo y socialmente inmaduro. «Se porta mal» en la escuela aunque es de los más listos.

Qué hay debajo: la inteligencia está intacta, pero los «frenos» aún no maduran —el control del impulso, la atención sostenida y la lectura de lo social—.

Lo que se trabaja: autocontrol, atención y habilidades sociales.

Conoce el Perfil de frenos →

Perfil de procesamiento

Dificultades de aprendizaje · Dislexia

Cómo se ve en casa: se esfuerza de verdad, pero procesa lento. Le cuesta leer, escribir o seguir instrucciones, y su autoestima empieza a resentirlo.

Qué hay debajo: el circuito que vuelve automática la lectura todavía no termina de madurar. No es falta de capacidad ni de esfuerzo: cada tarea cuesta el doble.

Lo que se trabaja: velocidad de procesamiento y éxito académico.

Conoce el Perfil de procesamiento →

Perfil mixto

Frenos y procesamiento a la vez

Cómo se ve en casa: un poco de los dos: se distrae o se mueve de más, y además la lectura, la escritura o la coordinación le cuestan más de lo esperado.

Qué hay debajo: la maduración no es pareja entre áreas: varias funciones van a ritmos distintos al mismo tiempo. Es más común de lo que parece.

Lo que se trabaja: se decide con una mirada más fina, porque por dónde empezar depende de qué función está frenando a las demás.

Gratuito · 5 minutos · Orientativo: el diagnóstico se hace en consulta, en el Diagnóstico Neurofuncional.

Un mismo fenómeno, tres caras

No son tres niños distintos ni tres enfermedades separadas. Son tres formas de un mismo fenómeno de fondo: la inmadurez funcional del cerebro —una desconexión que se puede madurar—. Por eso el punto de partida es el mismo para los tres: medir qué funciones necesitan apoyo antes de decidir cómo trabajarlas.

No negamos la etiqueta de tu médico. La traducimos a funciones concretas, las medimos y las trabajamos contigo.

Si tu hijo tiene entre 3 y 6 años

A esta edad muchas conductas son parte normal del desarrollo, y otras conviene mirarlas con calma. Lo que más preocupa a las familias suele estar en dos terrenos:

  • Lo sensorial: le molestan las etiquetas, los ruidos fuertes o ciertas texturas en la comida y la ropa; o, al revés, busca moverse, chocar y tocarlo todo.
  • La separación y los cambios: le cuesta mucho quedarse en la escuela o despedirse de ti, y un cambio de rutina termina en un berrinche largo.

Una señal sensorial, por sí sola, no quiere decir autismo, y una despedida difícil, por sí sola, no es un problema: a esta edad el sistema nervioso todavía está organizando cómo procesa lo que siente.

Por qué esta edad importa. En el modelo de desarrollo del Melillo Method, durante los primeros tres años el hemisferio derecho madura más rápido que el izquierdo, y alrededor de los tres años el desarrollo pasa a centrarse en el hemisferio izquierdo. Por eso esta etapa es uno de los mejores momentos para intervenir si hay señales de un trastorno del neurodesarrollo: el cerebro está en plena organización y la estimulación adecuada encuentra más plasticidad.

El Test Neurofuncional está pensado para niños en edad escolar; a esta edad lo que corresponde es mirarlo directamente. El Diagnóstico Neurofuncional recibe niños desde los 3 años: observamos cómo procesa lo que ve, oye y toca, cómo se regula, cómo se mueve y cómo se comunica, con los instrumentos estandarizados hechos para su edad —el BRIEF-P, por ejemplo, está diseñado para preescolares—. Con eso sabes qué es propio de su edad, qué conviene acompañar y en qué orden. Conoce la valoración.

El programa Contigo también empieza desde los 3 años; en la valoración te decimos qué conviene a la edad de tu hijo.

Si tu hijo tiene diagnóstico o sospecha de autismo

El Test Neurofuncional está pensado para niños en edad escolar con señales de atención, impulso, aprendizaje o coordinación. Si tu hijo tiene un diagnóstico de autismo o lo sospechas, el test no alcanza a describirlo bien, y no queremos darte una respuesta que no le corresponde. Lo que corresponde es mirarlo directamente.

Qué medimos, también en los más pequeños. En la valoración observamos cómo integra lo que ve, oye y siente, cómo se comunica —con palabras o sin ellas—, cómo se relaciona contigo y cómo coordina el cuerpo. Lo medimos con los instrumentos estandarizados que correspondan a su edad; el Vineland-3, por ejemplo, describe su comunicación, su autonomía en la vida diaria, su relación con los demás y su motricidad, y se aplica desde los primeros años. Con eso sabes qué funciones necesitan apoyo y en qué orden. Lo que se trabaja suele ser conexión, lenguaje y autonomía. Conoce la valoración.

Si estás en lista de espera para otra valoración, no tienes que dejarla: lo que medimos queda en un informe escrito que puedes llevar a sus otros especialistas.

Si ya lleva terapia de lenguaje, ocupacional u otra, no se frena ni se cambia: esto se suma a ella, y te decimos con claridad qué aporta y qué no.

Si a tu hijo le gana la ansiedad o se bloquea en los exámenes

Hay niños que estudian, se saben el tema y, al llegar el examen, se quedan en blanco. Otros se preocupan de más, amanecen con dolor de estómago los días de escuela o necesitan que todo les salga perfecto. Eso tiene nombre: ansiedad, y el bloqueo en los exámenes es una de sus formas más frecuentes en la edad escolar.

Con frecuencia, detrás hay funciones de regulación que todavía están madurando: la que le ayuda a calmarse, la que sostiene la atención bajo presión y la que organiza el trabajo. En el Diagnóstico Neurofuncional las medimos con los instrumentos estandarizados que correspondan al caso —el SDQ incluye una escala de síntomas emocionales, y el BRIEF-2 describe cómo maneja sus emociones y cómo planea su trabajo en casa y en la escuela— y te decimos qué se puede trabajar y en qué orden. Conoce la valoración.

Si ya lo acompaña un psicólogo, esto se suma a su trabajo: no lo sustituye. Y si lo que vemos pide otro especialista, te lo decimos y te orientamos.

¿No estás segura de cuál es el de tu hijo?

El Test Neurofuncional gratuito te da una primera lectura de su perfil en unos 5 minutos. Es el primer paso, sin costo y sin compromiso.

El test es orientativo y no constituye un diagnóstico médico. Un diagnóstico requiere una valoración profesional.

Aviso de Publicidad COFEPRIS 2614102002A01142. Los resultados pueden variar. Identificación completa del responsable sanitario al pie.

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