Introducción para la madre

Lo que la culpa le hace a la observación

Lo que has leído como carácter, o como falla tuya, es algo que puede observarse en el cuerpo de tu hijo.

Recurso de TDAH: Más allá del diagnóstico · Lic. Raymundo Martín del Campo Cruz · se actualiza con el tiempo

Qué encontró

  • 35 niñas de 8 a 11 años, sin medicación.
  • Dos reflejos del primer año medidos en cada una.
  • Los síntomas descritos por los padres iban junto con los reflejos persistentes.

Qué no prueba

  • Asociación, no causa.
  • Nadie intervino ni midió mejoras.
  • Un grupo no es tu hija ni tu hijo.

Lo que hay hoy

  • Video «Lo que la culpa le hace a la observación».
  • Transcripción literal del video.
  • La idea central del capítulo y las dos columnas de arriba.
  • Referencia verificada en PubMed.

Lo que viene

  • Esta página ya está completa. Si más adelante se añade algo, aparecerá aquí.

Transcripción literal del video. El video habla de usted, como el libro. Duración 8:50.

La pregunta · 0:06

Si usted es la mamá, es probable que ya se haya hecho esta pregunta más de una vez, casi siempre de noche: «¿Qué hice mal?». Y detrás de ésa viene otra, más callada: «¿Es su carácter, o es algo que yo no supe hacer?».

Quiero contarle lo que encontró un grupo de investigadores en Praga cuando decidió mirar, no el carácter de un grupo de niñas, sino su cuerpo. Porque lo que encontraron cambia el lugar desde donde usted está mirando a su hijo o a su hija.

Qué hicieron · 0:43

El estudio se publicó en 2013 en una revista de neuropsiquiatría. Los autores son Jana Konicarova, Petr Bob y Jiri Raboch, de la Universidad Carolina, en la República Checa.

Reunieron a treinta y cinco niñas de entre ocho y once años. Todas tenían un diagnóstico de TDAH hecho por profesionales, y ninguna había tomado medicación. Eso es importante: querían ver el cuerpo tal como estaba, sin el efecto de ningún fármaco. Y las compararon con treinta niñas de la misma edad que no tenían el diagnóstico.

¿Qué midieron? Dos reflejos que todos tuvimos de bebés: el reflejo tónico asimétrico del cuello y el reflejo tónico simétrico del cuello. Son respuestas automáticas del primer año de vida: cuando el bebé gira la cabeza, o la levanta, los brazos y las piernas se acomodan solos. Sirven para aprender a rodar, a gatear, a sostener la cabeza. Y en condiciones normales, el cerebro los va apagando conforme madura, porque estorban para lo que viene después: sentarse quieto, escribir, seguir un renglón con los ojos.

Los investigadores revisaron si esos dos reflejos seguían presentes en cada niña. Y del otro lado, pidieron a los padres que llenaran un cuestionario que se usa en todo el mundo, el de Conners, donde el padre o la madre describe la conducta que ve en casa: la atención, la inquietud, la impulsividad.

Entonces pusieron una cosa junto a la otra: lo que el cuerpo mostraba y lo que la familia describía.

Qué encontraron · 2:26

Lo que encontraron fue que las dos cosas iban juntas. Las niñas con más síntomas descritos por sus padres eran, con mucha regularidad, las niñas en las que esos reflejos del primer año seguían activos. Los autores lo escriben con estas palabras: los reflejos primitivos persistentes están «estrechamente ligados» a los síntomas del TDAH.

Detengáse un momento en lo que eso significa para usted.

Lo que los padres describían en el cuestionario —«no se está quieta», «pierde el hilo», «se le olvida lo que iba a hacer»— es exactamente lo que usted describe cuando alguien le pregunta por su hijo. Y del otro lado de la mesa había algo que se podía observar: una respuesta automática del cuerpo que debió apagarse a los pocos meses de nacer y no se apagó del todo.

Los autores proponen una lectura: que los síntomas del TDAH podrían estar ligados a mecanismos neurales más antiguos, más primitivos, que interfieren con las funciones superiores del cerebro, porque la integración entre lo motor y lo cognitivo no terminó de desarrollarse. Dicho en la lengua de una casa: hay una parte del cuerpo de su hijo que sigue trabajando con instrucciones de bebé, y esas instrucciones le estorban para lo que le pide la escuela.

Fíjese en lo que no aparece en esa frase. No aparece la palabra «carácter». No aparece «voluntad». No aparece «mala crianza». Aparece un cuerpo que se puede mirar.

Y por eso este estudio es el primero que quise poner en sus manos. Porque la culpa hace algo muy concreto con la mirada de una madre: la vuelve hacia adentro. Una madre que se siente culpable mira su propia conducta, sus errores, lo que dijo o no dijo. Deja de mirar al niño. Y el niño, mientras tanto, sigue mostrando cosas en su cuerpo que nadie está anotando.

Qué no prueba · 4:35

Ahora le voy a decir lo que este estudio no prueba, porque si no se lo digo yo, alguien va a venderle la versión sin límites.

Primero: es un estudio de asociación. Encontró que dos cosas van juntas; no demostró que una cause la otra. Que el reflejo esté presente no explica a su hija ni a su hijo. Es un dato más, uno importante, pero un dato.

Segundo: nadie intervino. En este estudio no se hizo ningún ejercicio, no se integró ningún reflejo y no se midió si algo mejoró después. Así que de aquí no sale ninguna promesa de resultado. Ninguna.

Tercero: son treinta y cinco niñas, de ocho a once años, en un país europeo. No son niños, no son preescolares, no son adolescentes, y no son su hijo. Un grupo así sirve para mostrar un patrón; no sirve para decirle qué pasa en su casa.

Y cuarto: los propios autores dicen que la evidencia anterior era preliminar y que este trabajo es un paso más. No una conclusión final.

Todo eso está en el resumen publicado del estudio. Yo no le he agregado ni una cifra.

Qué significa para su casa · 5:55

Entonces, ¿para qué le sirve?

Le sirve para cambiar de lugar. Para dejar de mirarse a usted y volver a mirar al niño, pero con una pregunta nueva. Ya no «¿qué hice mal?», sino «¿qué me está mostrando su cuerpo?».

No le voy a pedir que busque reflejos. Eso lo hace un profesional, con una valoración, con las manos y con tiempo. Lo que sí puede hacer usted desde mañana es observar, y observar es una habilidad distinta de vigilar y distinta de corregir.

Mire tres cosas, sin decirle nada al niño.

La primera: qué hace su cuerpo cuando escribe. Si la cabeza se ladea mucho hacia un lado, si el brazo que no escribe se tensa o se estira, si se acuesta sobre la mesa, si cambia de postura cada pocos segundos. No juzgue. Anote.

La segunda: qué pasa cuando gira la cabeza. Cuando voltea a ver la televisión, o a usted, o a la ventana: si el cuerpo entero se va con la cabeza, si se le cae lo que traía en la mano, si pierde lo que estaba haciendo.

La tercera: cuánto le cuesta estar sentado sin moverse, y cómo lo resuelve. Algunos niños se mecen, otros enredan las piernas en la silla, otros se paran. Eso no es desobediencia: casi siempre es una manera de sostener el cuerpo.

Y hay una cuarta cosa, que es la más difícil: mírese a usted misma un segundo antes de interpretar. Cada vez que esté a punto de decir «es que es flojo», «es que no le importa», «es que lo consentí», deténgase y pregúntese si eso que vio podría ser el cuerpo, y no la voluntad. Ése es el cambio completo que este estudio le ofrece: no una respuesta, sino una pregunta mejor.

La salida · 7:59

Todo lo que acabo de pedirle cabe en una hoja de tres columnas: qué día, qué vi, en qué momento. Catorce días. Eso es lo que hay en la página siguiente, en raymundoneuro.com, en el recurso «Dos semanas mirando». Ahí está la hoja para descargar y las condiciones para llenarla sin convertirse usted en el evaluador de su hijo. Ésa es su siguiente parada.

Y le dejo lo de siempre, porque es verdad y porque es ley: este material es educativo e informativo. No sustituye la valoración clínica individual, consulta médica, diagnóstico profesional ni acompañamiento terapéutico. Los resultados pueden variar.

Soy el licenciado Raymundo Martín del Campo Cruz. Gracias por mirar.

Fuente. Konicarova, J., Bob, P., & Raboch, J. (2013). Persisting primitive reflexes in medication-naïve girls with attention-deficit and hyperactivity disorder. Neuropsychiatric Disease and Treatment, 9, 1457-1461. doi.org/10.2147/NDT.S49343 · Verificado en PubMed el 12 de septiembre de 2026.

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